Hasta que consiguió ensordecer mis oídos, suave y sosegado acorde su voz que me deleita al repentino olvido
de su cintura confusa y adyacente se diluyeron las menudencias sensatas que residían a desgana en mi mente
principio amargo que irrita y consume sin lástima cada ángulo desconocido de aquel tropiezo y este encuentro, porque serías tu quien desde mis pies hasta el infinito acapararas sin clemencia este corazón que le corresponde; endeble, abortado y maldito
mirada cristal que me arrolla fresca y libre como el agua rota que al caer vestía de lúgubre su propio manantial
miscelánea de secreción, sien y deseo se resumieron a una única sonrisa que solo atrapo si se escabulle de tu pelo
devuelve ahora las promesas de papel que convirtieron este escrito en desastre y así borrar las palabras que irrumpieron la realidad que impasiblemente me quitaste
pon en mis ojos castaños ciegos lágrimas artificiales descendentes de la claridad tuya que no veo; y con tu dadivosa ayuda serenar las dudas de tu pintada extraña, tenebrosa y oscura
que cuando el final asecha lo ilimitado se manifiesta más cerca; la gravedad ejerce su fuerza, se acumula, pesa; y el prófugo calor de tu amor en los peldaños de mi vida cesa.
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