domingo, 2 de mayo de 2010


incesante, como imágenes que se van pasando en cualquier álbum, me veo extasiada en el fotograma de tus pies esa mañana...
y la sensación de movimiento en la quietud de la cama recorriendo mi cuerpo quiso que despertaras, pero entonces no...
he reparado en que desde mi posición puedo dibujar cada una de sus tres partes, las falanges que anoche quisieron recorrer mi entrepierna y que más tarde acabarían evacuando sudores y sentimientos a por doquier...
ahora escucho los tendones de tus dedos, como extraños, indiferentes al resto del cuerpo se mueven como si de espasmos se tratara, supongo que es debido al sopor del sueño que todavía te mantiene desvanecida entre sábanas...
se desdoblan todos ellos conviviendo en cada pálpito vejez y belleza, cada arruga en la planta de tus pies convertida en la curva que singulariza tu empeine, al que ansío acercar mi boca que le rozen mis labios...
me maravillaba el hecho de descubrirte sin que te percatases de nada, a súbitos ataques de deseo por relamer la comisura de tus dedos, como si unas horas atrás hubiesen sido ellos los que friccionando mis muslos desgastaran su piel atenuando mi cadencia...
dime que volverás a embrujarme con la orilla de tu cuerpo...

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