yo me quedo los perfumes que magnetizaron la mente...
y sedujo al cuerpo ese olor, ni el de tu pelo, ni el de tu cuerpo, ni la mezcla de gases y polvo de mi habitación sino tu olor...
el aire que a duras penas compartíamos accedía en cada aliento por mis fosas nasales hasta alisarse una corriente hacia su interior, inspiraba ...
llegabas a una zona más alta, ahí donde se encuentra el órgano de la olfación, te retenía ...
ayer, obcecada con uno de mis muchos despropósitos quise atesorarme tus fragancias en cada bocanada de aire, no en mis sábanas ni en mi boca ni en mi cuerpo sino en mi ser....
y no el olor de tu pelo ni el de tu cuerpo ni la mezcla de gases y polvo de mi habitación sino tu olor...
los sedantes de tus formas adormecían el resto de mis sentidos si mi hocico se acercaba a tu ombligo y mis muñecas aterrizaban en tus caderas...
que solo quedara mi olfato, mi olfato y todos los estímulos que el aroma de tus labios pudieran despertar en un sistema sensorial tan analítico como el mío, analítico y sistemático pero irrevocable y tenazmente rendido cuando los orificios de mi cara circundaban, como acariciándola, la luz de tu matriz...
así extraje cual propiedad intrínseca tuya, que se ha convertido en el más anhelado e inaccesible de mis delirios...
aquí, cuando nuestro intelecto subliminal y metódico se convierte en una nimiedad más, soy capaz de tocarte sin manos, de mirarte sin ojos, de escucharte sin oídos...
y aún así no me resigno a sentirte por el aroma que desprenden los saltos de agua en tu río sino que empaparás gota a gota todas mis facciones, gota a gota hasta que sea capaz de entender la nitidez de las mismas...
por eso esta vez quiero que tu olor se convierta en mi mundo, y que ese mundo sea tu rosa deshojándose sobre mi cara.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario