domingo, 2 de mayo de 2010

...estará la armonía que nos regala el silencio del mar en la noche, la que a todos nos torna vulnerables por no imponer límite en el infinito, y por supuesto las olas que acarician tus maneras, que desconcertándome me vuelven tan frágil al sentirte interminable en mi ventura...
...y es que más allá que consumirme en tu cuerpo quiero probar el agua que inunda las líneas de tu rostro, porque antes de fundirnos en la tempestad naufragarás conmigo...

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