Basta libertad y desordenada pasión que alborotan las noches frías, tan ligados a la inocente curiosidad infantil como cerca estamos del deseo residente en lo desconocido, rivales de nuestras convicciones más auténticas que enredan el tiempo que pasamos definiéndonos, lo que nos hace cosquillas también nos puede estremecer.
No mencionamos palabra alguna pero todo quedo dicho, la poesía se escurría en cualquier movimiento, brotaba con cada gesto, una vez, hasta perderse entre líneas, y una vez más, hasta haber confundido todas las letras.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario