Si viene tormenta que nos alcance con su paladar bajando hacia mi ombligo
y si hace frío, que no sea por su ausencia porque es para mi un castigo
quiero todo este amor revuelto y sencillo
donde ella y yo escribamos las letras, y seamos estrofa y estribillo
componer nuestra música y escucharla en medio de esta mar serena
donde su esqueleto sobre el mío se sofoquen hasta prender como una hoguera
mas los cálculos de quienes se despojan de sí hasta quedarse sin ropa
sean uno y uno no son solo dos, resulta que es un no quiero separarme ni un segundo de su boca
tanto dicho y solo dos maneras de volver a verlo escrito
una es dormir con ella, la otra empieza con el roce de su lengua y continúa en curvas de silencio hasta el infinito.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario