
El amor no se define como un lugar o un tiempo, pero es aquí y ahora
es un juego analógico a las cartas, solo que tras barajar la suerte no se rinde, siempre gana
la pasión desenfrenada que te destierra tieso desde sus rincones cuando acaba
es un cortejo tierno que no habla.
El amor no se detiene, ni duerme, ni se enlentece pero tampoco tiene prisa, ni se adelanta, ni se precipita; contempla la espera
una inminencia que nos vuelve locos, no quiere sensatos ni cautos moribundos que miran y no ven nada, que viven una realidad dañada
es la proximidad y el desconcierto de una interrogación constante sin respuesta, que ni se confirma ni se presagia.
El amor no duda, salta
es tirano, inhibe el resto de sentidos y descompone el pensamiento, y lo confunde y lo despista y lo engaña
es un aquelarre de humo que te vacía la mente de cordura y te encara con la locura.
En el amor no existe el estrabismo, solo una mirada endeble e infinita hacia el mismo objeto con el que comparte ese desafío
la yuxtaposición de tu cuerpo sobre el mío
es es es...
y por ser puede ser que lo que para tí es todo para mí es nada
por eso, el amor no cree en las verdades absolutas, es el silencio que no entiende las palabras, que dice todo lo que dice sin apenas decir nada.
es un juego analógico a las cartas, solo que tras barajar la suerte no se rinde, siempre gana
la pasión desenfrenada que te destierra tieso desde sus rincones cuando acaba
es un cortejo tierno que no habla.
El amor no se detiene, ni duerme, ni se enlentece pero tampoco tiene prisa, ni se adelanta, ni se precipita; contempla la espera
una inminencia que nos vuelve locos, no quiere sensatos ni cautos moribundos que miran y no ven nada, que viven una realidad dañada
es la proximidad y el desconcierto de una interrogación constante sin respuesta, que ni se confirma ni se presagia.
El amor no duda, salta
es tirano, inhibe el resto de sentidos y descompone el pensamiento, y lo confunde y lo despista y lo engaña
es un aquelarre de humo que te vacía la mente de cordura y te encara con la locura.
En el amor no existe el estrabismo, solo una mirada endeble e infinita hacia el mismo objeto con el que comparte ese desafío
la yuxtaposición de tu cuerpo sobre el mío
es es es...
y por ser puede ser que lo que para tí es todo para mí es nada
por eso, el amor no cree en las verdades absolutas, es el silencio que no entiende las palabras, que dice todo lo que dice sin apenas decir nada.
Me encanta como escribes!!
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